lunes, 30 de agosto de 2010

CENTURIÓN

Sin llegar a constituir la desagradable broma sólo apta para adolescentes mermados que fue La Última Legión, estamos ante otra fallida recreación del pasado histórico.


Floja desde el principio, sospechosamente aderezada con la aparición de un bombón insípido y permanentemente alejada de la realidad romana para moverse en la evanescente atmósfera del cine épico de elfos, intenta impresionar con irrefrenadas dosis de violencia.


Pero no cuela: las indeseadas sospechas se confirman primero cuando aparece la bruja maciza y soltera que, a modo de cuento de hadas, vive -¿cómo no?- marginada en la solitaria cabaña del bosque encantado, y más adelante cuando el aguerrido soldado decide pasar el resto de sus emocionantes días acurrucado en su maternal regazo.


¡Aaay! ¿Qué haríamos sin Amenábar?

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