jueves, 15 de abril de 2010

LA ACATO

¿Habéis oído a esos tertulianos y políticos decir, cada vez que se da a conocer una sentencia con la que no comulgan, cosas del tipo "la acato"? Lo triste y divertido no es tanto que afirmen algo que se da por sentado (¿acaso pueden no acatarla?), sino que con esas palabras pronunciadas con las mandíbulas tensas y llenas de impotencia dan a entender que, si en sus manos estuviera, removerían hasta los cimientos de la democracia para hacer prevalecer la sentencia, lega y sin valor, que ellos, cual jueces de pacotilla, se atreven a dictaminar.

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